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miércoles, 31 de julio de 2013

¿Para quién educamos?


El mundo está en constante cambio, lo que antes era blanco hoy es negro, lo que antes era cuadrado, hoy es redondo, lo social, económico, filosófico y tecnológico influyen constantemente en la educación y pedagogía obligándola a reinventarse y responder a las necesidades de la sociedad de hoy.

El presente ensayo no pretende establecer una verdad absoluta sobre las problemáticas y la raíz del tema planteado, existen muchas corrientes y opiniones sobre el tema, pero la idea es generar una reflexión a través de una mirada crítica, dándonos cuenta del origen de la educación, sus medios, la importancia de la pedagogía a través de la labor de los educadores y el curriculum oculto que existe, para finalmente responder a la pregunta planteada en este ensayo.

Antes de introducirnos de lleno al tema debemos coincidir y conocer la raíz etimológica de las palabras educación y pedagogía:

Educación: La palabra educación viene del latín educere que significa conducir, guiar, orientar, aunque también es posible relacionarla con la palabra exducere: sacar hacia fuera, llegando a la definición etimológica de "conducir hacia fuera".

Pedagogía: La palabra pedagogía deriva del griego Paidós que significa niño y agein que significa guiar, conducir El que conduce niños (Del gr. pedagogo παιδαγωγός) y pedagogía παιδαγωγική.


Una vez conocida la raíz podemos dar cuenta de que existen 2 procesos claros de educación llamados: formales y no formales o también conocidos como la educación espontanea o sistemática, la primera se refiere a todo lo que se aprende en el maravilloso proceso de educación donde convergen 3 estadios: Naturaleza, sociedad y cultura. Por otra parte, la educación formal o sistemática se da intencionalmente y conlleva un fin específico y es acerca de esta última que profundizaremos. 

Es inevitable viajar un par de décadas más atrás para encontrarnos con el modelo prusiano de educación, el cual fue tomado de Esparta, perfeccionado luego por déspotas ilustrados que buscaban un pueblo dócil y preparado para la guerra. Tristemente este sistema está inmerso en la estructura misma de la escuela del siglo XXI, el sistema de calificaciones, la separación de la comunidad, deshumanización, test estandarizados, la división por edades no hace más que segregar y generar una estructura verticalista de la sociedad.

Por otra parte la educación en ciertas épocas tuvo distintos fines, en el medio evo sostener a través de escuelas a cargo de la iglesia los dogmas de fe de la misma y manejar las masas, luego hay un cambio de paradigma y la educación exalta al hombre las artes y la creación llegando hasta el modelo prusiano anteriormente mencionado.

Distintas épocas, distintas necesidades, pero:

¿Necesidades de quien?

Hoy en la sociedad de la información donde las tics aparecen como una herramienta potente para la pedagogía, las redes sociales e internet han hecho más accesible al mundo la información que antes era solo de las élites y es también así que estas llegan a abrir el debate que antes no se había dado, poniendo en el tapete temas profundos y polémicos, dando vitrina a quienes no la tenían.



La educación en Chile


Según Bourdieu en su libro “la reproducción social” plantea que muchas veces son los mismos educadores quienes a través de una acción pedagógica ejercen una violencia simbólica para mantener y perpetuar una arbitrariedad cultural impuesta por quienes controlan la educación. Suena de miedo hablar de una clase dominante, pero en Chile aunque se presenta un curriculum “constructivista” en la praxis no es así, seguimos siendo un país conductista cortando horas de artes, de música, eliminando la capacidad de descubrimiento y esa hermosa enfermedad llamada curiosidad.

Es cierto que hay otros modelos de educación, Montessori, escuelas holísticas, que permiten un mayor desarrollo en plenitud de los estudiantes, pero aun así son de élites  si bien es un sueño poder estudiar en un ambiente como el de una escuela Montessori, su valor no es accesible a cualquier ciudadano.

Que oscuro suena decir, vamos a moldear a la gente para nuestro fin, cuando el educador debería ser un guía alguien que socráticamente haga parir conocimiento “ mayéutica socrática”, bella es la escuela griega, de espacios abiertos, de continua sociabilización, pero recuerdo y me hace tanto sentido la frase del maestro Paulo Freire que dice : “Sería en verdad una actitud ingenua esperar que las clases dominantes desarrollasen una forma de educación que permitiese a las clases dominadas percibir las injusticias sociales en forma crítica”.

Al concluir cito al maestro Rousseau y me pregunto tal como él lo hizo hace tantos años:

¿Para quién educamos? ¿Educamos para el hombre o para las instituciones?

Lamentablemente hoy bajo el sistema capitalista, que busca generar mano obrera barata y seres obedientes que acaten ordenes, afirmo que se educa para el servicio de las instituciones, no para sí mismo, no para su bienestar, no para ser feliz, si no para producir siendo una pieza de un engranaje de otros.

Abramos los ojos por qué no todo lo que se nos enseña, nos hace crecer y no todo lo que se nos dice es la verdad, macabro es cualquier sistema donde haya una constante competencia entre por quien es ser el mejor, no somos lo que tenemos, somos lo que damos, tanto esmerarse buscando una nota que en el fondo no refleja inteligencia, compitiendo constantemente, si no es con otros es consigo mismo, abriendo un hambre insaciable por tener más, alimentando ambiciones de poder, que más tarde pueden ser las bases para llegar a una guerra.

Será un buen paso entonces como educadores el dejar de dar por sentado todo, más allá que todo esté dado para que sea así y darse cuenta que los educadores son una herramienta de la educación y que la pedagogía y el uso que se dé de ella depende se los mismos educadores, si los educadores dan todo por sentado, si se amoldan al modelo impuesto, pasarán a ser parte del problema y sin darse cuenta ayudarán a que todo siga igual. Si se intenta que de la escuela salgan trabajadores serviles al capitalismo, los educadores deben intentar que salgan mentes críticas, consientes de lo que sucede para que junto al educador construyan las bases y herramientas para sobrellevar el mundo que hoy existe, sea el que queramos o no, pero la realidad es la que vemos y comprobamos, no la que soñamos.


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